miércoles, 4 de enero de 2017

Emiliano Gamero y el absurod especismo

La "lógica" en la que se basa cualquier maltratador de animales, es tan débil que siempre termina haciéndonos reír. Casi todo maltrato se justifica a partir del especismo que es muy fácil de explicar a partir del suceso convertido en viral del rejoneador  Emiliano Gamero cuando maltrataba a uno de sus caballos como se ve en el vídeo:




En el material se aprecian varias cosas, como la capacidad de "mando  inútil": "tráeme una cadena", porque yo soy muy bueno para golpear pero malo para buscar. Luego, ante el reclamo, se justifica: "cuando tengas caballos me avisas", porque solo puedes saber lo que es maltratar cuando maltratas, "¿cuál es el problema, es tuyo o que? ya estás", porque si el caballo es mío su dolor también, "una nalgada, como a un hijo, se le da una nalgada", claro que con una cadena para que sea más efectiva. Y no podía faltar el reclamo a la falta de confort del que atormenta: "oye, ya déjame en paz", que yo estoy aquí muy tranquilo atormentando a un animal y tu vienes a perturbarme. Luego, en otro vídeo, que ya no mostramos por lo vergonzoso que es para el protagonista, una vez que ha sido sorprendido por la crueldad de las redes sociales, aunque no tan grande como la del tormento animal, pide disculpas tratando de mostrar su lado humano, apelando a la imperfección del ser humano, como si no fuera perfecta su maldad; y apela al amor a sus víctimas. Entonces su valentía se vuelve docilidad, se vuelve dócil a los latigazos y cadenazos despiadados de la opinión pública. Ya no da nalgadas a los niños, ahora reparte amor.

Lo impresionante no es el "arrepentimiento" una vez que es exhibido, pues es lo que hace todo "valiente" torturador de animales una vez que es sorprendido y nunca antes. Visto así, no aguanta ni la milésima parte de lo que aguantan alguno de sus atormentados animales. Bueno, hasta Hitler tenía esa táctica.

Lo que es impresionante es la reacción de la opinión pública que es sorprendida de que un atormentador maltrate a un animal. 

La profesión de este hombre es rejoneador, que según el diccionario de esa vetusta institución llamada Real Academia de la Lengua Española -que ama el machismo y la fiesta brava- bajo su  típica definición de tipo circular es  "persona que rejonea", y rejonear significa, 

"1. tr. En el toreo de a caballoherir con el rejón al toroquebrándolo en él por la muesca que tiene cerca de la punta."

Es decir, un rejoneador es alguien que hiere a un toro con cierta técnica. 

Y herir según el mismo libro es:

"1. tr. Dañar a una persona o a un animal produciéndole una herida o una contusión."

Y dañar según la misma vetusta institución es según su segunda acepción: "2. tr. Maltratar o echar a perder algoU. t. c. prnl."

Es decir, siguiendo las reglas de la academia, un rejoneador es alguien que maltrata a un toro. 

Luego entonces, lo que podríamos esperar de alguiEn que maltrata a un toro, es que también maltrate a un caballo. Son animales muy parecidos, ambos son domesticables, cuadrúpedos, cordados y mamíferos. Sin embargo, cuando maltrata a un toro hay expresiones como esta (http://www.plazajuarez.mx/index.php/deportiva/item/24683-gran-tarde-de-emiliano-gamero) :

"Emiliano Gamero (de salmón y negro) no defraudo las expectativas de los aficionados que se dieron cita en el coso pachuqueño y vino a demostrar porqué resultó triunfador en la Feria Nacional de Aguascalientes de este año, le correspondió abrir plaza lidiando a Gallo Negro, número 112, con 510 kilos de peso, un toro bajito pero de muy buenas hechuras, bien rematado, musculoso y de excelente juego, que desde su salida fue codicioso a las cabalgaduras de Gamero, quién lo lidió extraordinariamente, colocándole dos rejones de castigo, cuatro banderillas largas y dos cortas, llevando al toro muy templado con la grupa de sus equinos, para realizar quiebros y cabriolas que le fueron ovacionadas fuertemente por la concurrencia, gustándose en todo su quehacer taurino, para irse por derecho a matar logrando una espadazo en buen sitio que fue suficiente,..." y nos dice más basura. 

Lo majestuoso es que 
"Lidió extraordinariamente, colocándole dos rejones de castigo, cuatro banderillas largas y dos cortas", es decir, toda una tortura comparada con los cadenazos que le dió a su caballo blanco. Pero cuando maltrata al caballo recibe de la misma afición torera, reacciones distintas. Armillita (otro torturador) rompe laboralmente con él, Heriberto Murrieta (un locutor) dice que rechaza el maltrato animal, Rodrigo Santos (otro torturador) dice que está en desacuerdo con cualquier maltrato animal (¿excepto con el asesinato?), Enrique Fraga, otro torturador, dice "cualquier animal recibe siempre el cariño". A tal grado llegan que ya es imposible saber si están bromeando.

Si golpea a un caballo está mal, pero si mata a un toro está bien. De pronto vemos a los torturadores de toros hablando como si fueran de greenpeace o de la sociedad protectora de animales. Como si fueran San Francisco de Asis. Francamente prefiero ver a un cavernicola tal como es, en su traje natural, maltratando como siempre hace, que a los cavernicolas diciendo que aman a los animales. La primera faceta del castigador le quedaba muy bien al personaje en cuestión, la segunda, ya disfrazado de San francisco de Asis como sus compañeros verdugos, ya francamente no le queda. 

Los seres humanos creen que los animales son más valiosos mientras más se parezcan al ser humano. Si se parecen mucho como el chango o el caballo, merecen arresto pero no muerte. Los peces que son los animales cordados menos parecidos al ser humano, se consideran tan distintos que muchos "vegetarianos" los comen en sus dietas. Este es el especismo, determinar el derecho a la vida a partir de que tan parecida es una especie a la tuya. Por eso hay tantos protectores de animales que defienden gatos y perros pero no consideran ningùn problema en consumir carne.

Lo peor del especismo no es la deuda que tiene con la vida, sino la deuda que tiene con la lógica.

viernes, 14 de agosto de 2015

La paciencia del buitre


El buitre y sus costumbres

La academia española ofrece dos acepciones de buitre:


buitre.
(Del lat. vultur, -ŭris).
1. m. Ave rapaz de cerca de dos metros de envergadura, con el cuello desnudo, rodeado de un collar de plumas largas, estrechas y flexibles, cuerpo leonado, remeras oscuras y una faja blanca a través de cada ala. Se alimenta de carne muerta y vive en bandadas.
2. m. Persona que se ceba en la desgracia de otro.



Sobre la primera acepción podemos decir que la zoologia considera que el hecho de que el buitre carezca de plumas en el cuello o en la cabeza puede ser un signo evolutivo de no necesitarlas, porque estás se mancharían de sangre. Sin embargo,  también considera que varias especies de buitres no tienen garras pues están adaptados a vivir solo de las presas muestras y no tienen que entablar una batalla. Los buitres vuelan alto y viven en grupo. Su alimentación es lo que más ha llamado la atención del ser humano. Los buitres esperan a que algún mamífero de buena talla muera para ir sobre su cadáver y alimentarse de él. Ellos no lo matan. Van sobre un cuerpo inerte cuya descomposición está por comenzar y que si no lo consumen será consumido por bacterias o roedores. Poseen una especie de sensor remoto pues no necesitan para su alimentación oler la comida, sino verla, por eso tienen tan buena vista.


El prestigio del buitre

Sobre la segunda acepción, vemos la visión que tiene el ser humano actual sobre los buitres. En la antigüedad los buitres gozaban de prestigio. En la cultura azteca los buitres sólo simbolizaban el invierno. Para los celtas los buitres eran mensajeros de los dioses. En Egipto simbolizaban fertilidad y en Roma eran símbolo de buena suerte. 

Pero el prestigio se acabó. Como pasa con los animales carnívoros, no fueron del gusto de las culturas judeocristianas en términos alimenticios, es decir, a diferencia de los animales hervívoros, los buitres no son "comestibles", son impuros, ¡como sería de impuro el ser humano!. 

A pesar de que hay especies de buitres particularmente hermosas como el buitre leonado, esta especie no tiene muy buen prestigio entre la gente. En 1993 el fotógrafo Kevin Carter gana el premio Pullitzer por una foto donde un buitre, se supone, asecha con peligro a una niña africana en condiciones de hambre. 

En las finanzas les llaman fondos buitres a aquellos que son invertidos en empresas próximas a la quiebra para apoderarse de ellas. Muchos han culpado de la crisis griega a los inversionistas buitres. 

El buitre representa para el ser humano el símbolo de la codicia, el acecho, el oportunismo. De forma, expresiva, Unamuno condensa esa visión en su poema Mi Buitre:

Este buitre voraz de ceño torvo 
que me devora las entrañas fiero 
y es mi único constante compañero 
labra mis penas con su pico corvo. 

El día en que le toque el postrer sorbo 
apurar de mi negra sangre, quiero 
que me dejéis con él solo y señero 
un momento, sin nadie como estorbo. 

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía 
mientras él mi último despojo traga, 
sorprender en sus ojos la sombría 

mirada al ver la suerte que le amaga 
sin esta presa en que satisfacía 
el hambre atroz que nunca se le apaga.



O el buitre de Kafka cuya víctima prefiere dejarse picotear los pies para salvar el resto del cuerpo hasta que el buitre se apura para clavarse en la garganta del hombre. 



Pero soreprendería, si alquien se pusiera a pensar en ello, que el buitre es sinónimo de lo contrario a lo que es. El buitre no mata, sólo espera a que alguien deje su cuerpo. No emprende batalla y deja vivir a su víctima hasta su último suspiro. Ya cuando su cuerpo no le sirve, va por él. Entonces un ser muerto sirve a uno vivo. Esa acción no tiene nada que ver con los símbolos actuales que se le dan al buitre. Ni siquiera es un parasitarismo, el buitre va por un costal de viceras que ya no tienen dueño. Un cuerpo abandonado a que a nadie servirá. 


Al ser humano le debe parecer muy noble formar a todas las vacas en un estado de angustia e irlas matando una por una par a luego vaciarlas en un embutido en vez de esperar a que mueran y vivan una vida completa. 


¿No es más noble esperar a que se mueran?


Pero la pregunta más dificil. ¿Por qué se asocia a un animal que debería ser sinónimo de nobleza pues no depreda como sinónimo de lo contrario que es? ¿Por que el humano convierte matar en un valor y dejar vivir como un vicio? Yo no lo entiendo.

martes, 4 de agosto de 2015

La esencia vegana de Timón de Atenas



La esencia vegana de Timón de Atenas
Gracias a Leonardo Garvas y las personas del taller de Shakespeare.

Shakespeare: El ocaso como esplendor
Cuando decimos Shakespeare, escuchamos Hamlet; pero pensamos Macbeth; pero sentimos Lear; deseamos Romeo y Julieta, y por desgracia, actuamos Othelo, y peor aún en este caso, nos metemos en el papel de Yago. Estos nombres, que llevan la misma nomenclatura de las obras más importantes –entre las hasta ahora escritas y las que están por escribirse--, son consideradas como el principal legado del bardo: el producto de su esplendor.

¿Y que comemos cuando decimos Shakespeare? Realmente lo que sea. ¿Por qué no aparece Timón de Atenas por ningún lado en los elogios al escritor más famoso de todos los tiempos?  ¿Por qué no piden leer TImón en las escuelas? Muchos la consideran una obra menor.  Algunas críticas se centran en que los personajes, y sobre todo Timón, no tienen la construcción interior de Hamlet, Lear y la demás banda shakespereana. Así, califican a las últimas obras importantes de William, como un ocaso: Coroliano, Timón y La Tempestad. Y como todo ocaso, son consideradas menores. Pero si vemos que la vida de Shakespeare el hilo de su obra, como si fuera eso, una obra –un montaje-, entonces vemos que como en toda obra de teatro, su esplendor está en su ocaso. El final construye la trama. ¿Que sería de Romeo y Julieta con un final feliz? La desolación final de Romeo y Julieta es el mismo esplendor de todo lo que va en medio. Porque para adolescentes besuqueándose basta darse una vuelta por el metro. Lo importante es que el amor no alcanza a defender la vida. Se trata de una postura. El secreto está en el final en todo, también en la vida y en la obra de Shakespeare. Estas últimas obras del dramaturgo, son de manufactura única y dan sentido a su periodo de duda. Son contundentes en su sentido de lo humano. Coroliano presenta el poder; La Tempestad la sociedad; Timón, al ser humano.

No sabemos si en un paralelismo similar, Shakespeare hizo lo mismo que su personaje Timón, de irse al final de su vida a un cerro a comer raíces en soledad. Pero al menos algo muy semejante parecía haber pasado. Esos últimos años son crípticos y solitarios. Se fue a morir. Pero antes de morir, igual que Timón, dijo lo que tenía que decir: enunciados contra la especie humana y la denuncia de su cobardía y su falta de esencia moral.

La anéctota: un bueno que se vuelve malo
La historia de Timón es bien simple, no tiene los deliciosos entramados de otras obras de Shakespeare, la genialidad de otros personajes, los paralelismos en el tiempo, las acciones simultáneas, las vistas de espejo –más barrocas que renacentistas-, ni ninguna de esas cosas que, aunque las inventara William, hace tanto, en contra partida de la estructura clásica del teatro griego (un lugar, en un tiempo, para una acción)--, aún hoy, para muchos siguen siendo vanguardia. El desarrollo de Timón, carece de esos recursos como el mismo Timón. Pero porque no los necesita. Timón ha decidido vivir en soledad, de forma sobria y con lo indispensable para vivir. Timón –la obra-- ha sida escrita del mismo modo, en soledad, de forma sobria y con lo indispensable para contar la historia. Es tan lineal como una obra costumbrista.

Un hombre muy rico, Timón, que siempre hace favores y regalos a amigos y paisanos, pierde su fortuna, aparentemente por los mismos motivos, entonces pide prestado a los mismos amigos, quienes se niegan al ver a su “amigo” ahora en desgracia económica y por lo tanto inútil para ellos. En ese momento, el protagonista, comprende de algún modo la naturaleza humana, carente de principios de amistad y gratitud pero siempre parlotera sobre los mismos principios. Timón, no es alguien que esté dispuesto a dar la otra mejilla; organiza un nuevo banquete y todos creen que en realidad no estaba en quiebra sino que la noticia de su reciente quiebra era simplemente una prueba de amistad, que dada la generosidad del hombre, habría de considerar superada a cambio de una disculpa. Así, los invitados, sin ninguna clase de escrúpulos, asisten y ven que el anfitrión sólo les ofrece agua tibia, más una serie de ofensas: “beban perros”. Luego va a vivir en soledad alimentándose de raíces hasta su muerte.

La ética de Timón
En todas las obras de Shakespeare, sin excepción, los personajes se transforman. Timón se transforma de un tonto inocente y generoso en una fiera de maldiciones que odia a la especie humana. De un sibarita a un vegano casi jaimista. Durante el proceso de transformación, primero emite algunos juicios irónicos, pero parece transformarse en energúmeno ya avanzada la obra, justo en la escena III del  acto IV: “Soy misántropo y odio a los humanos” le dice al capitán ateniense Alcibiades, a quien además le concede lo máximo que puede, “quisiera que fueras un perro, para quererte un poco”.

Pero le conmueve la naturaleza inanimada: “Raíces aclaráis los cielos, tanto de esto hará blanco lo negro, limpio lo sucio, recto lo torcido”. Y hace un perfecto diagnóstico del ser humano: “No hay en nuestras malditas naturalezas, nada nivelado. Salvo la villanía directa. Así que sed aborrecidas, fiestas, asociaciones y multitudes de hombres. Timón desdeña, sí, a su semejante, a sí mismo.” Y luego suelta la inevitable consecuencia de sus nuevos principios: “Aprieta destrucción a los humanos. Tierra dame raíces”.  Logra expresar su odio al máximo al utilitarismo cuando invita a Timandra a ser solo la consecuencia de sus actos: “Sigue puta, no te aman los que de ti hacen uso, dales enfermedades si en ti dejan lujuria, usa tu hora picante, sazona a los esclavos, para tinas y baños, tumba al rosado joven”.  Y más adelante se dirige a ella y Frinia: “confío en su oficio, continuad siendo putas, al que con pío aliento pretenda convertiros, infladlos”… “peste a las verrugas”. Etcétera. Cuando agota todas las ofensas posibles, mejor pide --de forma que de tan grotesca se vuelve elegante-- a Alcibiades “llévate a tus sabuesas”. No recuerdo haber visto nunca, al ser humano reducido a tan mínimo nivel.

Así vemos porque Timón, al contrario de Hamlet, Yago, y Macbeth no necesita diálogo en off. No es por las mismas razones que Romeo y Julieta a quienes su desbocada energía adolescente les hace innecesaria la reflexión interior porque piensan a la misma velocidad que viven. Timón es un viejo pero el actúa, no piensa. Hamlet y Macbeth se la pasan, como buenos burgueses, en la vacilación, sometiendo a un escrutinio secreto todos sus deseos. Solo piensan si lo que hacen está bien o mal. Por su actuar les es ajeno y los sorprende siempre hasta el final, a una decisión que además es mala. Halmet es ética y moral pura. No hay actos intermedios, solo el discurso que lleva al contundente hecho final. Timón es pura razón práctica. Solo ejerce lo que piensa, por eso no tiene diálogo interior, todo Timón es externo, es humano, es raíz, es árbol. Es radical. Dice todo lo que pasa por su mente sin necesidad de aduana alguna. Hamlet no podría decir lo que piensa porque es indebido, por eso tiene que usar el fino desprecio, la ironía. Yago no podría decirlo no por obstáculo moral, del que carece, sino porque adivinarían sus planes haciéndose imposibles. Timón considera que lo que piensa es lo correcto, que sus actos son suficientes y necesarios y confiesa odiar y desear la muerte a todos, aunque en realidad no mata a nadie, lo cual para ser un personaje shakespeareano es digno de consideración. Es la antítesis de los otros personajes que habitan las mismas antologías pero que no consuma su odio con el asesinato.

La ética de Timón es categórica mientras que la de Hamlet es hipotética. Para Timón recurrir a un amigo cuando se está en problemas era un hecho necesario y por eso quien llegaba a él era atendido. Pero cuando él llegó no fue atendido. Para Hamlet, matar o no matar, ser o no ser, depende de las circunstancias. Digamos que Hamlet es aristotélico y Timón es kantiano. Hamlet para ser digno tiene que ejercer su derecho y venganza, mientras que Timón para ser digno tiene que dejar de tener precio, justo como precisa la ética kantiana y entonces conservar lo humano. Paradójicamente, Timón odia al hombre justo cuando llega a amarlo, porque lo ama como un caso particular de la naturaleza. Para Hamlet en cambio, no existe la naturaleza. Todo es razón.  La ética de Timón, lo lleva a separarse del ser humano paradójicamente para ser humano. 

Como consecuencia inmediata… deja de matar animales.  El diálogo con Apemanto es revelador de su conciencia vegana:

APEMANTO. Y de noche Timón, ¿Dónde te acuestas?
TIMON. Debajo de lo que haya arriba, ¿Y de día Apemanto, donde comes?
APEMANTO. Donde encuentre mi estómago carne, o más bien, donde me la coma
TIMON. Si el veneno supiera obedecer y leyera mi mente.
APEMANTO. ¿A dónde lo enviarías?
TIMON. A sazonar tus platos.
APEMANTO. El término medio de lo humano tu jamás lo conociste, sino solo ambos extremos. Cuando estabas en tus dorados y perfumes, se mofaban de ti por el exceso de quisquillosidad. En tus andrajos no conoces nada de eso, sino que te desprecian por lo contrario. Aquí hay pasas para ti, digiérelas.
TIMON. De lo que no digiero no me nutro
APEMANTO. ¿Qué no digieres pasas?
TIMON. Así es aunque en verdad se te parecen
APEMANTO. Si hubieras sido más rápido para no digerir a los que se pasan, te querrías más a ti mismo que ahora. ¿Conociste alguna vez a un manirroto que fuera querido después de haber perdido sus medios?
TIMPON ¿Y a quien conociste que sin esos medios de los que hablas fuera querido?
APEMANTO. A mí
TIMON. Entiendo, tuviste algunos medios como para mantener un perro.

Cuando se cruza con bandidos no es distinto que cuando se cruza con “amigos”:
TIMON “Vuestra necesidad es una gran necesidad de carne, ¿Por qué me necesitáis? Fijaos, hay raíces en la tierra; cien manantiales brotan a menos de una milla; dan bellotas los robles, las mosquetas sus frutos color púrpura; y la naturaleza, bondadosa ama de casas, en cada arbusto, pone su mesa entera ante vosotros. ¡Necesidad? ¿Por qué?
PRIMER BANDIDO. No podemos vivir de pasto, moras y agua. Lo mismo que las bestias, los pájaros y peces.
TIMON. Ni tampoco de bestias, de pájaros y peces. Tenéis que comer hombres. Pero he de agraceros. Puesto que sois ladrones profesos, y no obráis. Bajo formas más santas; pues hay robo sin límites, en muchas profesiones limitadas. Bien canallas, ladrones, aquí hay oro. Id, chupad sutil sangre de viña, hasta que la alta fiebre os gafa hervir la sangre con espuma y así escapéis a la horca. No confiéis en el médico. Sus antídotos son veneno, y asesina más que robáis vosotros. Tomad riqueza y vidas a la vez.
Timón no ve diferencia entre el humano y la bestia, pero se inclina por la segunda. Perro es ofensa igual que halago. Timón está más allá del bien y del mal y ha descubierto la esencia humana.

Un mensajero analfabeta saca un relieve en cera del epitafio en la tumba de Timón que leerá Alcibiades: “Aquí yace un cadáver miserable, de un alma miserable ya privada; mi nombre no busquéis, que una peste os consuma malditos presos que aun habéis quedado. Aquí to, timón yazgo, que en vida odié a todo hombre que vivía; pasa y maldice todo lo que quieras, pero pasa de aquí y sigue tu vía…” Etcétera.


domingo, 2 de agosto de 2015

"Vivos se los llevaron, vivos los queremos" y otros mantras cantaletíticos.




"Vivos se los llevaron..."
Muchos seres humanos siempre se rasgan las vestiduras frente a los asesinatos de humanos, pero son indiferentes al asesinato sistemático de animales sobre todo para consumo humano. Ni siquiera asumen la consecuencia de que ver como natural el asesinato de naturales lleva a la necesidad de ver natural el asesinato ente humanos.

Eso es una contradicción, pues si consideramos que matar está mal, no debe ser una excepción cuando esa muerte me favorece, pues entonces debería al menos aceptar, que el homicidio de otras personas favoreció a alguien y por lo tanto está justificado. Esa doble cara de la moral que se ha instalado a partir de la ética aristotélica y su refinamiento cristiano santotomasiano, lleva a pensar que matar animales esta bien o mal, según le convenga a uno, cuando es total y absolutamente antiético. Es necesario mencionar también que el Papa Francisco, es el primero que aunque tímidamente, ha llamado la atención de que la iglesia debe comenzar a ver a los animales.

Hace poco mataron a 47 estudiantes en Méjico. Miles de personas lo han usado como emblema contra la violencia con un lema que se ha vuelto cantaleta "vivos se los llevaron vivos los queremos". Ese mantra, igual lo repetir como loroun sacerdote budista, que un militar, un oficinista, o un asesino serial. Generalmente queda puesto sobre la revolución de teclado, en redes sociales que son vistas por los revolucionarios de teclado, en dispositivos como ipads y demás. Ha dejado de tener sentido. En Google la frase reporta, 171k resultados, sólo la mitad que la frase "patria o muerte" con casi un siglo de vida. En cambio, sólo en EU, mueren al año 2.7 millones de animales en favor de los caprichos humanos, para comida o vestido. Nadie se inmuta, no hay manifestaciones porque hoy en día, exigir que se acabe el asesinato animal, es considerado una falta de respeto a los principios ajenos. Es decir, matar o no matar es una opción moral. Pero a los animales también vivos se los llevaron y tampoco nunca regresarán pero no hay frase para tal indignación.

"Un pesacado sin carne": La confusión de los reinos
Lo anterior es porque la gente, aunque se considera superior a los animales por tener inteligencia, prácticamente no piensa y ni siquiera somete sus propios actos a escrutinio.

Casi a cualquier vegano le ha pasado, cuando pregunta al mesero del restaurante, tras ver el menú abundante en carne.
-¿No tienes algo sin carne?
-Sí claro, muchas cosas -por un momento piensas que San Francisco de Asis hizo por fin de las suyas- ... pollo con mole...
-No, pero sin carne, quiero algo que no corra pero que tampoco vuele... -tratas de graficar un poco
-Ah, eh, tampoco pollo. Claro, tenemos pescado...
-... no, sin carne, de ningún animal, ni de tierra, ni aire ni agua
- Ah ya, claro es vegetariano, tenemos escamoles

Para no entrar en discusión sobre los reinos biológicos eres exhaustivo
-No, algo como hongos, flor de calabaza, huitlacoche, alguna ensalada, pasto si quieres...

Siempre tienen por ahí algún "platillo" con vegetales que les sobran que sirven como puños de hierva  al que llaman ensalada. Ni modo.

El asunto no es gastronómico, se trata aquí, más bien, de ver como el ser humano define animal por aproximación a lo humano. Si tienes dos pies como el chimpancé, entonces eres muy animal, si tienes cuatro patas pero eres cordado, más o menos animal, si vuelas, ya casi no eres animal pero todavía entras de panzazo en el reino animal, y si nadas menos. Ya un gusano, es considerado parte del reino vegetal, y los insectos casi son minerales. Y luego, paradójicamente, el humano, no es considerado animal. Hay una confusión de reinos, sobre todo porque se supone que el humano es el heredero del reino de los cielos, y el resto sus criaturas. Sin embargo, los últimos estudios del mapa del genoma humano, nos muestran que somos tan semejantes a casi todos los animales, que quizá para algún tipo de extraterrestre seríamos exactamente lo mismo. De hecho, aún a falta de extraterrestres la hipótesis se actualiza... somos idénticos que los monos, perros, gatos, para muchas bacterias, a las que les da lo mismo vivir en cualquier animal. Casi nadie se comería un chango, por que se nos parece mucho. Un perro o un gato, con de la familia así que tampoco. La vaca que no se sienta si le decimos, o los puercos que mueven la cola pero no para complacernos, se pueden comer. Y así. Los gusanos vuelven a ser despreciados -por fortuna para ellos- de la mesa, porque ya son minerales.

"No los asesinan, sólo los matan": La confusión del término asesinato
Si bien homicidio se refiere a matar a un humano. El término asesinato se refiere a cualquier individuo consciente de sí. Pero si confundimos los reinos, aprovechamos para pensar que matar a un animal no es asesinato, y nos libramos de una carga. Pues en la biblia dice "no matarás", pero no aplica a los animales porque no tienen alma. Una vez presencié un asesinato, y muchos años pensé que era el primero que había visto. Luego vi cadáveres cuando estudié la carrera de criminalística, y pensé que eran los primeros que veía. Sin embargo, el primer cadáver que vi no fue durante mi carrera como criminalista, ni del primer asesinato que presencié, sino, sobre la mesa. Como son cadáveres, de algo poco semejante a lo humano, según la vista humana, pues se consideran una cosa deliciosa sobre la mesa. Aun que huelan a la mismísima muerte para el humano, los animales sobre la mesa, no son cadáveres.

A los niños en la primaria se les dice "la vaca nos da su carne, el pollo nos da huevo", etc. Pero es claro que nadie ha visto a una vaca ofreciendo su carne al humano solo porque este se considera el hijo de Dios. El cristianismo destruyó la cultura Catara y con ello la aceptación de los animales como iguales. Hitler, también, basado en la doctrina cristiana quizo acabar con los judios que entre sus prácticas, tienen algunos principios incipientes del respeto a los animales, muy avanzados para la época en que se fundó el judaismo aunque insuficientes para esta época. El cristianismo ha dado los argumentos necesarios a quien necesite no sentir culpa sobre los asesinatos que comete, ya sea en grado de consumación o en grado de complicidad.

"No me maten, porque para matar, tengo que matar": Etica apegada a la costumbre o a la razón
Así, definir el asesinato se ha basado no en la descripción del acto que es muy simple: quitar la vida. Se ha basado en términos morales, es decir, es asesinato quitar la vida de alquien que me cae bien. En este sentido, la gente se asusta de la violencia que impera en el mundo porque siente que no hay leyes que le garanticen una larga vida, pero no le importa si esa violencia se orienta a terminar con la vida de los animales. Esa moral es muy defectuosa. Es incluso más coherente una moral asesina del tipo:"yo estoy de acuerdo con el asesinato, por eso mato animales, lo mismo que personas". En esta moral, no hay problemas lógicos por lo que podría hasta convertirse en un sistema ético. Pero una moral que funciona a partir de preferencias, gustos y costumbres es totalmente absurda.

Kant estableció la crítica de la razón práctica, es decir, una ética absoluta que investiga cual es el imperativo categórico (la regla que debe gobernar de forma universal), aunque acepta que quizá no esté a su alcance. Es decir, una ética universal, con una sóla solución. No es la ética preferida por el mundo que se basa más en la ética de la costumbre establecida por Aristóteles, donde todo es relativo y por lo tanto moviéndole un poquito por aca y por allá terminará por ajustarse a lo que me convenga. Así, todas las dicusiones éticas sobre matar o no matar animales terminan en algo como. "Bueno, para ti es malo matar animales, para mi no, así que cada quien como es, tu come raices, yo como bisteces". Está ética moral, basada en la costumbre (yo acostumbro matar y tu no) sería perfecta sino que fuera sumamente selectiva, caprichosa y convenenciera. Además de que se basa en una costumbre evolutiva. Ahí tenemos a personas que en su vida han leído a Darwin diciendo "es que el humano ha evolucionado gracias a la carne que come, por eso tenemos colmillos, necesitas proteina". Y te muestran sus colmillos amarillentos por el cigarro y picados por el refresco. Pero se brincan las aproximaciones de la más grande de todas las darwinianas: Lynn Marguilis, que nos ha hecho ver, que algunas especies han evolucionando colaborando con otras en vez de compitiendo. Cuando a esas personas les dices "tu nunca sales corriendo tras tu presa, la esperas en el refrigerador de la tienda, o sea, ejercitas tus dientes pero has decidido dejar de ejercitar tus piernas", entonces te dicen intolerante. Claro, la costumbre evolutiva es también muy selectiva. Esos darwinianos empedernidos en decir que estamos capacitados para matar no asumen las últimas consecuencias de esa teoría que les llevaría a Marguilis. El mundo tampoco le hace mucho eco a esas teorias, por que la conclusión sería que no es la guerra sino la paz lo que permite la evolución. Vaya.

No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor: El imperativo categórico animal
Siempre hay una salida de emergencia. Quien mata animales no cree que su acto necesite ser sometido al juicio ético. Pues la ética relativista lo refiere a la costumbre que está llena de falacias, por ejemplo, si todo mundo lo hace, no es censurable. La verdad es que sí. Matar animales está mal, al menos siguiendo el perfectamente bien contruido edificio de la ética kantiana, de mucho mejor hechura que el casi ruinesco edificio de la ética aristotélica. Kant da la fórmula del imperativo categórico (la verdad ética universal) a partir de algo muy simple: las personas no pueden ser medios para la consecusión de un fin. Pues entonces, habría que acpetarse uno mismo como medio. Bajo esta fórmula, no hay forma de que sea ético matar animales. El mismo Kant llegó a la conclusión de no comerlos.

La "ética" o mejor dicho, el intento de ética que soporta la validez del asesinato a los animales es muy ridículo. Se basa en aproximaciones utilitarias como "tengo que comer", siendo que la ética no admite juicios utilitarios, pues a partir de una premisa similar "tengo que matar para desestresarme" un asesino serial argumentaría a su favor, y de hecho así es como argumenta a su favor. Al no tener posibilidad de solución ética, el acto infame de matar animales, termina con justificaciones "chistosas" o ofreciendo toda una gama de falacias formales como:  "ah, entonces tu asesinas lechugas", de las cuales hablaremos en otra ocasión.  Por el momento, basta decir que el humano es muy hipócrita, se escandaliza (sólo aparentemente) de la violencia, porque la ve enfrente de él y a si mismo se ve como víctima potencial, y por eso no le importa la raíz de la aceptación de esa violencia que comienza con la costumbre "evolutiva" de ver cadáveres sobre la mesa. Así que para terminar con toda esa violencia, a todos esos animales que asesinamos todos los días, vivos se los llevaron, vivos los queremos. Cuando aparezca el entendimiento de que no hay diferencia, nadie verá lógico el acto de matar.

jueves, 21 de mayo de 2015

Asesinato y robo, escalones diferentes en la cuestión ética

El asunto es así, casi invariable: llegas a la comida que te invitaron, es hora de servirse y tus compañeros comensales comienzan a ver que solo te sirves vegetales.
- ¿Por que no te sirves carne?
- Soy vegetariano
- ¿Eres vegetariano? -esta confirmación por algún motivo es ineludible como todo aquello que requiere de reacciones fatales- ¿por qué? ¿estás a dieta?
- No... me gusta
- ¡Pero por qué? ¿Por que no te sirves algo de carne?
- ¿Y tu porque no te sirves algo de verdura?

Ni modo. Tiene que empezar una discusión que de ningún modo te gusta y a la que siempre te llevan. Pero es como un trámite cuando acabas de conocer a alguien. Y entre masticada y masticada, con la voz más baja que puedas lo dices. Dijimos que ni modo.
- Porque comer carne implica un asesinato
- ¿Qué? ¿Ah, entonces todos nosotros somos asesinos?
- ¿Han matado? -les preguntas
- No, pero tu dices
- ¿Trabajan en un rastro?
- No, pero tu dices
- ¿Te comerías a tu madre?

Entonces saca alguien su vocabulario de funcionario público de teléfono intervenido.
- No mames güey...
- Si consideras que los animales son tus hermanos, no te los puedes comer
- Pero no mames, no son mis hermanos
- Por eso tu si te los puedes comer, yo dije si los consideras no si no los consideras

Y todo va bien hasta aquí. El meollo del problema es cuando un carnívoro piensa que debe justificar su medio alimentario.
- ¿Ah entonces por qué comes lechugas? ¿No son tus hermanas?
- No -lo miras de reojo
- Pero sufren
- No
- Sí si sufren. Leí un articulo donde demuestran que las lechugas sienten
- No tienen sistema nervioso central por lo que están impedidas, de sufrir
- Si les ponen música con detectores de ondas saben que su reacción es diferente
- Ah, entonces tu casa también siente, porque si le chocas ondas también su reacción será diferente que cuando no le chocas ondas
- No mames, eso es otra cosa
- También las lechugas

Y luego viene la segunda parte cuando te sirves un poco de queso
- Ah, ah, ah, ahí está... estás comiendo queso, es animal
- Sí
- Y por que lo comes, ¿no hacen sufrir a los animales?
- Sí -  la auditoría alimentaria continua
- Entonces, a ver, a ver
- Tu fuiste hoy a trabajar
- Sí
- Decías que te peleaste con tu jefe
- Así es
- Que te sentías como esclavo
- Sí
- Pues es que somos esclavos, igual que los animales, pero en el trabajo no te han asesinado, quizá porque necesitan su esclavo. Pero no atentarían contra tu vida, solo contra tu salud, sobre todo mental. Si no hemos podido acabar con el esclavismo humano, menos lo haremos aun con el esclavismo animal. Eso es trágico, pero representa el máximo nivel ético al que hemos llegado. Tu sabes que yo no culpo mucho a quien roba. Incluso si me roban a mi. Pero creo que matar es diferente. Aun no entendemos por toda la injusticia que hay, la dimensión del robo, pero ya todos entendemos la dimensión del asesinato. Y matar es asesinar. Lo más simple de aceptar es que dos cosas son sinónimo, y porque nadie acepta esto obvio. Nos cansamos de ver como muere la gente, pero no nos importa como mueren los animales, además...
- No no no no bueno ya ya, cada quien ¿no? cada quien come lo que quiere, tu comes vegetales y nosotros carme, para que vamos a discutir, eso, ¿no crees?
- sí

Toma un pedazo de lechuga y comienza a hablar de otra cosa.


jueves, 24 de abril de 2014

La pobreza es generosa

La pobreza ha generado que la gente consuma menos carne por su alto precio. En un país como Méjico que tiene diversidad de climas y posibilidad de producir gran cantidad de vegetales no debería ser problema. la industria se encarga de cambiar esas proteínas por comida chatarra, pero podría ser oportunidad para cambiarlo por una alimentación más vegetal.


martes, 12 de febrero de 2013

El Papa Nazi y la carnicera iglesia "la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión"





Cuando escuchamos que el Papa renuncia primero pensamos que renuncia por fin a la sangre, a la guerra, al dinero, a la pederastia, a los placeres, al vino, a la carne y se nos hace extraño por que es Benedicto es bien adicto a todo eso, pero cuando oímos que renuncia realmente a su puesto, nos parece aún más extraño, porque el puesto de Papa engloba todo lo anterior. .



La Iglesia Católica y el prólogo de Vallejo
Es bueno no tener Papa, lo malo es que enseguida entra otro. El buen escritor, regular biólogo y pésimo cineasta Fernando Vallejo, en su memorable prólogo de La Puta de Babilonia, para presentarnos a la iglesia, le reparte -no sin poco odio- medallas de vergüenza que resumen su historia, que ha colgado en sus paredes quizá rogando que dios no exista, para no tener que pagar el precio. Algunos son adjetivos cuya esencia comparte con entes igual de grotescos que ella y otros son básicamente su monopolio:


"La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias..."


El impetú lleva a Vallejo a rincones de escasa ternura con otros calificativos y recordatorios, son los postits de la historia nunca se despegan. Como se dice, ella podrá dar misa, pero los muertos nadie se los quita. También nos el escritor que su invitada es 

" la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda". Por eso la financiadora del santo oficio se reclama victima en el hoy país más poderoso de la tierra, y en "The New Anti-Catholicism: the last aceptable prejudice" de Philip Jenkins,nos hace escuchar un patético e hipócrita llanto que parece sacado del cuento del mundo al revés donde amargamente se queja de lo que considera que es un prejuicio existente en la sociedad norteamericana contra la iglesia, el "último prejuicio aceptable". Según Jenkins, que además es clerical, en EU ya se vencieron todos los prejuicios menos uno, contra los homosexuales, los negros, los hispanos, las mujeres, etc. Pero la iglesia sigue siendo discriminada. En cierta forma considera que no es correcta la voraz crítica que hace la sociedad nortemericana contra el abuso sexual de la "enemiga de la verdad".  Aún si tuviera razón el autor, no me parecería ilógico, pues si he terminado mis prejuicios, puedo mantener aún el prejuicio contra la creadora de los prejuicios. 

Así que quitémonos un poco la tolerancia lockiana, porque la iglesia no es una víctima, sino la victimaria de millones de inocentes en la historia y vayamos a la parte que nos interesa del prólogo devastador.  Quitando sólo algunos insultos nos queda que la del santo oficio es:

"la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión; ... la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera... la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar".

La exterminadora o "se lo que hiciste el milenio pasado"
Bien, quizá nadie la había dicho nunca tantas cosas juntas. Realmente se las merece, veamos por que.

En la historia ha habido muchos intentos de exterminios raciales, las guerras a veces llevan ese intento aunque normalmente como consecuencia y no como causa. Pero desde que -para desgracia de la humanidad- se fundó la iglesia católica, casi en cualquier intentó de exterminio racial, ahí está la señora colaborando o dirigiendo. Lo hizo con los judíos en la tierra española, lo hizo con los pueblos de américa, lo hizo ayudando a Pinochet. De la historia antigua a la moderna, siempre estará ahí devatando. Ayudó muy presta a en su labor higíenica -como eufeminizaría Menguele- a Hitler, de quien el Papa Raztinguer fue un distinguido colaborador. 

Pero los pueblos se defienden, así que normalmente se queda a medias en su misión fatal. Desgraciadamente en una ocasión logró el exterminio total. Se habla poco de ese hecho en el que el púeblo cátaro, uno de los más prodigiosos que han existido en la historia, por su capacidad de convivencia y tolerancia, fue devastado y reducido a la nada por órdenes de "La Carnivora" iglesia católica. Este pueblo heredero igual de la ideología cristiana que de la maniqueísta y el Zoroastro persa, fundó una de las cuatro religiones que más seguidores han tenido en la historia, el catarismo, claro que no sobrevivió, pero en su momento fue una plaga para la iglesia, se diseminó por todos lados y fue la única vez que realmente el monstruo católico se ha sentido amenazado. Entrado el segundo milenio, la Iglesia católica vio que muchos creyentes se iban a la "competencia" porque era la nueva, era una religión que exigía poco a los fieles pero mucho a sus líderes ("los perfectos") quienes eran pobres, castos, honrados, y no robaba mediante indultos o diezmos. Es decir, la antítesis de un cura católico. 

El catarismo tenía pocas reglas, pero una de ellas era el respeto por la vida por lo que los seguidores no consumían carne. Basada en las reglas de Zoroastro, esta religión creía que cuando el ser humano viviera en convivencia con los animales sin matarlos, el mundo llegaría a su cima. Esfuerzo tras esfuerzo eclesiástico contra esos esos revoltosos que fastidiaban el negocio del catolicismo, por las buenas y por las malas, siempre tuvieron respuesta cátara heróica. Así que la iglesia emprendió su primera cruzada y la única en territorio europeo contra los cátaros. Durante esa guerra abusiva, echaban montones de gente a los fuegos colectivos que no eran sino donde quemaban viva a la gente a mayoreo para que fuera más barato. Así de hermoso fue el inicio de la Santa Inquisición, así se instituyó la enseñanza de la fe y de dios. Así comenzó la parada en seco de la ciencia y así se detuvo la cultura y el arte mil años. También así terminaron con el único intento ecuménico de protección a los animales que ha habido en la historia. El vegetarianismo cátaro alejado del mascotismo indulgente. Quizá no sea casualidad que otras de las víctimas raciales de la iglesia ya en el siglo XX, los judíos, si bien no son vegetarianos, tienen una cultura de respeto al animal muy avanzada, el kosher. Bien podría decir el aún Papa Nazi, el Papa Ratzinguer, que Hitler era vegetariano, lo cual es la absurda interpretación de los platillos que comía el dictador a base de vegetales pero bañados con salsa de carne y caviar más distintas clases de salchichas y pescados. Como si lo animal fuera un estado de la materia y no de la vida. ¿Si la carne se licua ya no es carne? ¿Si el animal nada ya no es animal?

La religión cátara fue muy peculiar. Consideraba a Cristo pero sin cruz, lo cual enfurecía a la Iglesia católica, pues de que otro modo podría cobrar sus indulgencias y negocios. Los cátaros no exhibían el sufrimiento, lo evitaban. Por eso la religión cátara es la única religión que ha habido de grandes alcances territoriales y poblacionales que ha prohibido el consumo de carne. El budismo más avanzado sugiere el respeto a la vida y la preferencia por los alimentos vegetales, lo cual de ningún modo constituye una prohibición. El mismo Dalai Lamma ha dicho que el come carne porque esta se requiere a las alturas sobre el nivel del mar en que vive. Si bien este líder tiene intereses más bien estratégicos y un tanto mercadológicos para ganar fuerza en su difícil batalla contra el imperialismo Chino, comer carne que no lo hace ni bueno ni malo, si lo hace menos budista.

La iglesia quizá sea víctima del último prejuicio aceptable, como suelen quejarse donde no dominan, pero hoy no es posible ocultar las cosas. La iglesia siempre ha pensado que a quienes puede controlar le pertenecen. Ofende a las mujeres en cuanto las considerapropiedad de  la institución. Ofender a los niños cuando con su pederastía protagónica, deportiva, adictiva y crónica los hace propiedad sexual de los curas. Ofendió y ofende a los animales cuando exterminó al único pueblo en la historia que los ha protegido y que los ha hecho parte del mismo pueblo. 

La historia lo ha dicho, y antes del internet, como la babilónica ella dueña o influyente de los medios de comunicación, logró tapar miles de cosas. Hoy no. La historia esta escrita, en papel o en bits.

Con el poder que aún detenta y como multiplica su ideología consumista y ramplona, parece dificil que algún día florezcan de nuevo las ideas cátaras. Pero ahí están latentes para un día en que no haya iglesia católica, en la historia, en el tiempo, como esencia de lo mejor que tiene el ser humano: ser parte de la naturaleza y no dueño.