domingo, 2 de agosto de 2015
"Vivos se los llevaron, vivos los queremos" y otros mantras cantaletíticos.
"Vivos se los llevaron..."
Muchos seres humanos siempre se rasgan las vestiduras frente a los asesinatos de humanos, pero son indiferentes al asesinato sistemático de animales sobre todo para consumo humano. Ni siquiera asumen la consecuencia de que ver como natural el asesinato de naturales lleva a la necesidad de ver natural el asesinato ente humanos.
Eso es una contradicción, pues si consideramos que matar está mal, no debe ser una excepción cuando esa muerte me favorece, pues entonces debería al menos aceptar, que el homicidio de otras personas favoreció a alguien y por lo tanto está justificado. Esa doble cara de la moral que se ha instalado a partir de la ética aristotélica y su refinamiento cristiano santotomasiano, lleva a pensar que matar animales esta bien o mal, según le convenga a uno, cuando es total y absolutamente antiético. Es necesario mencionar también que el Papa Francisco, es el primero que aunque tímidamente, ha llamado la atención de que la iglesia debe comenzar a ver a los animales.
Hace poco mataron a 47 estudiantes en Méjico. Miles de personas lo han usado como emblema contra la violencia con un lema que se ha vuelto cantaleta "vivos se los llevaron vivos los queremos". Ese mantra, igual lo repetir como loroun sacerdote budista, que un militar, un oficinista, o un asesino serial. Generalmente queda puesto sobre la revolución de teclado, en redes sociales que son vistas por los revolucionarios de teclado, en dispositivos como ipads y demás. Ha dejado de tener sentido. En Google la frase reporta, 171k resultados, sólo la mitad que la frase "patria o muerte" con casi un siglo de vida. En cambio, sólo en EU, mueren al año 2.7 millones de animales en favor de los caprichos humanos, para comida o vestido. Nadie se inmuta, no hay manifestaciones porque hoy en día, exigir que se acabe el asesinato animal, es considerado una falta de respeto a los principios ajenos. Es decir, matar o no matar es una opción moral. Pero a los animales también vivos se los llevaron y tampoco nunca regresarán pero no hay frase para tal indignación.
"Un pesacado sin carne": La confusión de los reinos
Lo anterior es porque la gente, aunque se considera superior a los animales por tener inteligencia, prácticamente no piensa y ni siquiera somete sus propios actos a escrutinio.
Casi a cualquier vegano le ha pasado, cuando pregunta al mesero del restaurante, tras ver el menú abundante en carne.
-¿No tienes algo sin carne?
-Sí claro, muchas cosas -por un momento piensas que San Francisco de Asis hizo por fin de las suyas- ... pollo con mole...
-No, pero sin carne, quiero algo que no corra pero que tampoco vuele... -tratas de graficar un poco
-Ah, eh, tampoco pollo. Claro, tenemos pescado...
-... no, sin carne, de ningún animal, ni de tierra, ni aire ni agua
- Ah ya, claro es vegetariano, tenemos escamoles
Para no entrar en discusión sobre los reinos biológicos eres exhaustivo
-No, algo como hongos, flor de calabaza, huitlacoche, alguna ensalada, pasto si quieres...
Siempre tienen por ahí algún "platillo" con vegetales que les sobran que sirven como puños de hierva al que llaman ensalada. Ni modo.
El asunto no es gastronómico, se trata aquí, más bien, de ver como el ser humano define animal por aproximación a lo humano. Si tienes dos pies como el chimpancé, entonces eres muy animal, si tienes cuatro patas pero eres cordado, más o menos animal, si vuelas, ya casi no eres animal pero todavía entras de panzazo en el reino animal, y si nadas menos. Ya un gusano, es considerado parte del reino vegetal, y los insectos casi son minerales. Y luego, paradójicamente, el humano, no es considerado animal. Hay una confusión de reinos, sobre todo porque se supone que el humano es el heredero del reino de los cielos, y el resto sus criaturas. Sin embargo, los últimos estudios del mapa del genoma humano, nos muestran que somos tan semejantes a casi todos los animales, que quizá para algún tipo de extraterrestre seríamos exactamente lo mismo. De hecho, aún a falta de extraterrestres la hipótesis se actualiza... somos idénticos que los monos, perros, gatos, para muchas bacterias, a las que les da lo mismo vivir en cualquier animal. Casi nadie se comería un chango, por que se nos parece mucho. Un perro o un gato, con de la familia así que tampoco. La vaca que no se sienta si le decimos, o los puercos que mueven la cola pero no para complacernos, se pueden comer. Y así. Los gusanos vuelven a ser despreciados -por fortuna para ellos- de la mesa, porque ya son minerales.
"No los asesinan, sólo los matan": La confusión del término asesinato
Si bien homicidio se refiere a matar a un humano. El término asesinato se refiere a cualquier individuo consciente de sí. Pero si confundimos los reinos, aprovechamos para pensar que matar a un animal no es asesinato, y nos libramos de una carga. Pues en la biblia dice "no matarás", pero no aplica a los animales porque no tienen alma. Una vez presencié un asesinato, y muchos años pensé que era el primero que había visto. Luego vi cadáveres cuando estudié la carrera de criminalística, y pensé que eran los primeros que veía. Sin embargo, el primer cadáver que vi no fue durante mi carrera como criminalista, ni del primer asesinato que presencié, sino, sobre la mesa. Como son cadáveres, de algo poco semejante a lo humano, según la vista humana, pues se consideran una cosa deliciosa sobre la mesa. Aun que huelan a la mismísima muerte para el humano, los animales sobre la mesa, no son cadáveres.
A los niños en la primaria se les dice "la vaca nos da su carne, el pollo nos da huevo", etc. Pero es claro que nadie ha visto a una vaca ofreciendo su carne al humano solo porque este se considera el hijo de Dios. El cristianismo destruyó la cultura Catara y con ello la aceptación de los animales como iguales. Hitler, también, basado en la doctrina cristiana quizo acabar con los judios que entre sus prácticas, tienen algunos principios incipientes del respeto a los animales, muy avanzados para la época en que se fundó el judaismo aunque insuficientes para esta época. El cristianismo ha dado los argumentos necesarios a quien necesite no sentir culpa sobre los asesinatos que comete, ya sea en grado de consumación o en grado de complicidad.
"No me maten, porque para matar, tengo que matar": Etica apegada a la costumbre o a la razón
Así, definir el asesinato se ha basado no en la descripción del acto que es muy simple: quitar la vida. Se ha basado en términos morales, es decir, es asesinato quitar la vida de alquien que me cae bien. En este sentido, la gente se asusta de la violencia que impera en el mundo porque siente que no hay leyes que le garanticen una larga vida, pero no le importa si esa violencia se orienta a terminar con la vida de los animales. Esa moral es muy defectuosa. Es incluso más coherente una moral asesina del tipo:"yo estoy de acuerdo con el asesinato, por eso mato animales, lo mismo que personas". En esta moral, no hay problemas lógicos por lo que podría hasta convertirse en un sistema ético. Pero una moral que funciona a partir de preferencias, gustos y costumbres es totalmente absurda.
Kant estableció la crítica de la razón práctica, es decir, una ética absoluta que investiga cual es el imperativo categórico (la regla que debe gobernar de forma universal), aunque acepta que quizá no esté a su alcance. Es decir, una ética universal, con una sóla solución. No es la ética preferida por el mundo que se basa más en la ética de la costumbre establecida por Aristóteles, donde todo es relativo y por lo tanto moviéndole un poquito por aca y por allá terminará por ajustarse a lo que me convenga. Así, todas las dicusiones éticas sobre matar o no matar animales terminan en algo como. "Bueno, para ti es malo matar animales, para mi no, así que cada quien como es, tu come raices, yo como bisteces". Está ética moral, basada en la costumbre (yo acostumbro matar y tu no) sería perfecta sino que fuera sumamente selectiva, caprichosa y convenenciera. Además de que se basa en una costumbre evolutiva. Ahí tenemos a personas que en su vida han leído a Darwin diciendo "es que el humano ha evolucionado gracias a la carne que come, por eso tenemos colmillos, necesitas proteina". Y te muestran sus colmillos amarillentos por el cigarro y picados por el refresco. Pero se brincan las aproximaciones de la más grande de todas las darwinianas: Lynn Marguilis, que nos ha hecho ver, que algunas especies han evolucionando colaborando con otras en vez de compitiendo. Cuando a esas personas les dices "tu nunca sales corriendo tras tu presa, la esperas en el refrigerador de la tienda, o sea, ejercitas tus dientes pero has decidido dejar de ejercitar tus piernas", entonces te dicen intolerante. Claro, la costumbre evolutiva es también muy selectiva. Esos darwinianos empedernidos en decir que estamos capacitados para matar no asumen las últimas consecuencias de esa teoría que les llevaría a Marguilis. El mundo tampoco le hace mucho eco a esas teorias, por que la conclusión sería que no es la guerra sino la paz lo que permite la evolución. Vaya.
No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor: El imperativo categórico animal
Siempre hay una salida de emergencia. Quien mata animales no cree que su acto necesite ser sometido al juicio ético. Pues la ética relativista lo refiere a la costumbre que está llena de falacias, por ejemplo, si todo mundo lo hace, no es censurable. La verdad es que sí. Matar animales está mal, al menos siguiendo el perfectamente bien contruido edificio de la ética kantiana, de mucho mejor hechura que el casi ruinesco edificio de la ética aristotélica. Kant da la fórmula del imperativo categórico (la verdad ética universal) a partir de algo muy simple: las personas no pueden ser medios para la consecusión de un fin. Pues entonces, habría que acpetarse uno mismo como medio. Bajo esta fórmula, no hay forma de que sea ético matar animales. El mismo Kant llegó a la conclusión de no comerlos.
La "ética" o mejor dicho, el intento de ética que soporta la validez del asesinato a los animales es muy ridículo. Se basa en aproximaciones utilitarias como "tengo que comer", siendo que la ética no admite juicios utilitarios, pues a partir de una premisa similar "tengo que matar para desestresarme" un asesino serial argumentaría a su favor, y de hecho así es como argumenta a su favor. Al no tener posibilidad de solución ética, el acto infame de matar animales, termina con justificaciones "chistosas" o ofreciendo toda una gama de falacias formales como: "ah, entonces tu asesinas lechugas", de las cuales hablaremos en otra ocasión. Por el momento, basta decir que el humano es muy hipócrita, se escandaliza (sólo aparentemente) de la violencia, porque la ve enfrente de él y a si mismo se ve como víctima potencial, y por eso no le importa la raíz de la aceptación de esa violencia que comienza con la costumbre "evolutiva" de ver cadáveres sobre la mesa. Así que para terminar con toda esa violencia, a todos esos animales que asesinamos todos los días, vivos se los llevaron, vivos los queremos. Cuando aparezca el entendimiento de que no hay diferencia, nadie verá lógico el acto de matar.
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