martes, 12 de febrero de 2013

El Papa Nazi y la carnicera iglesia "la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión"





Cuando escuchamos que el Papa renuncia primero pensamos que renuncia por fin a la sangre, a la guerra, al dinero, a la pederastia, a los placeres, al vino, a la carne y se nos hace extraño por que es Benedicto es bien adicto a todo eso, pero cuando oímos que renuncia realmente a su puesto, nos parece aún más extraño, porque el puesto de Papa engloba todo lo anterior. .



La Iglesia Católica y el prólogo de Vallejo
Es bueno no tener Papa, lo malo es que enseguida entra otro. El buen escritor, regular biólogo y pésimo cineasta Fernando Vallejo, en su memorable prólogo de La Puta de Babilonia, para presentarnos a la iglesia, le reparte -no sin poco odio- medallas de vergüenza que resumen su historia, que ha colgado en sus paredes quizá rogando que dios no exista, para no tener que pagar el precio. Algunos son adjetivos cuya esencia comparte con entes igual de grotescos que ella y otros son básicamente su monopolio:


"La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias..."


El impetú lleva a Vallejo a rincones de escasa ternura con otros calificativos y recordatorios, son los postits de la historia nunca se despegan. Como se dice, ella podrá dar misa, pero los muertos nadie se los quita. También nos el escritor que su invitada es 

" la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda". Por eso la financiadora del santo oficio se reclama victima en el hoy país más poderoso de la tierra, y en "The New Anti-Catholicism: the last aceptable prejudice" de Philip Jenkins,nos hace escuchar un patético e hipócrita llanto que parece sacado del cuento del mundo al revés donde amargamente se queja de lo que considera que es un prejuicio existente en la sociedad norteamericana contra la iglesia, el "último prejuicio aceptable". Según Jenkins, que además es clerical, en EU ya se vencieron todos los prejuicios menos uno, contra los homosexuales, los negros, los hispanos, las mujeres, etc. Pero la iglesia sigue siendo discriminada. En cierta forma considera que no es correcta la voraz crítica que hace la sociedad nortemericana contra el abuso sexual de la "enemiga de la verdad".  Aún si tuviera razón el autor, no me parecería ilógico, pues si he terminado mis prejuicios, puedo mantener aún el prejuicio contra la creadora de los prejuicios. 

Así que quitémonos un poco la tolerancia lockiana, porque la iglesia no es una víctima, sino la victimaria de millones de inocentes en la historia y vayamos a la parte que nos interesa del prólogo devastador.  Quitando sólo algunos insultos nos queda que la del santo oficio es:

"la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión; ... la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera... la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar".

La exterminadora o "se lo que hiciste el milenio pasado"
Bien, quizá nadie la había dicho nunca tantas cosas juntas. Realmente se las merece, veamos por que.

En la historia ha habido muchos intentos de exterminios raciales, las guerras a veces llevan ese intento aunque normalmente como consecuencia y no como causa. Pero desde que -para desgracia de la humanidad- se fundó la iglesia católica, casi en cualquier intentó de exterminio racial, ahí está la señora colaborando o dirigiendo. Lo hizo con los judíos en la tierra española, lo hizo con los pueblos de américa, lo hizo ayudando a Pinochet. De la historia antigua a la moderna, siempre estará ahí devatando. Ayudó muy presta a en su labor higíenica -como eufeminizaría Menguele- a Hitler, de quien el Papa Raztinguer fue un distinguido colaborador. 

Pero los pueblos se defienden, así que normalmente se queda a medias en su misión fatal. Desgraciadamente en una ocasión logró el exterminio total. Se habla poco de ese hecho en el que el púeblo cátaro, uno de los más prodigiosos que han existido en la historia, por su capacidad de convivencia y tolerancia, fue devastado y reducido a la nada por órdenes de "La Carnivora" iglesia católica. Este pueblo heredero igual de la ideología cristiana que de la maniqueísta y el Zoroastro persa, fundó una de las cuatro religiones que más seguidores han tenido en la historia, el catarismo, claro que no sobrevivió, pero en su momento fue una plaga para la iglesia, se diseminó por todos lados y fue la única vez que realmente el monstruo católico se ha sentido amenazado. Entrado el segundo milenio, la Iglesia católica vio que muchos creyentes se iban a la "competencia" porque era la nueva, era una religión que exigía poco a los fieles pero mucho a sus líderes ("los perfectos") quienes eran pobres, castos, honrados, y no robaba mediante indultos o diezmos. Es decir, la antítesis de un cura católico. 

El catarismo tenía pocas reglas, pero una de ellas era el respeto por la vida por lo que los seguidores no consumían carne. Basada en las reglas de Zoroastro, esta religión creía que cuando el ser humano viviera en convivencia con los animales sin matarlos, el mundo llegaría a su cima. Esfuerzo tras esfuerzo eclesiástico contra esos esos revoltosos que fastidiaban el negocio del catolicismo, por las buenas y por las malas, siempre tuvieron respuesta cátara heróica. Así que la iglesia emprendió su primera cruzada y la única en territorio europeo contra los cátaros. Durante esa guerra abusiva, echaban montones de gente a los fuegos colectivos que no eran sino donde quemaban viva a la gente a mayoreo para que fuera más barato. Así de hermoso fue el inicio de la Santa Inquisición, así se instituyó la enseñanza de la fe y de dios. Así comenzó la parada en seco de la ciencia y así se detuvo la cultura y el arte mil años. También así terminaron con el único intento ecuménico de protección a los animales que ha habido en la historia. El vegetarianismo cátaro alejado del mascotismo indulgente. Quizá no sea casualidad que otras de las víctimas raciales de la iglesia ya en el siglo XX, los judíos, si bien no son vegetarianos, tienen una cultura de respeto al animal muy avanzada, el kosher. Bien podría decir el aún Papa Nazi, el Papa Ratzinguer, que Hitler era vegetariano, lo cual es la absurda interpretación de los platillos que comía el dictador a base de vegetales pero bañados con salsa de carne y caviar más distintas clases de salchichas y pescados. Como si lo animal fuera un estado de la materia y no de la vida. ¿Si la carne se licua ya no es carne? ¿Si el animal nada ya no es animal?

La religión cátara fue muy peculiar. Consideraba a Cristo pero sin cruz, lo cual enfurecía a la Iglesia católica, pues de que otro modo podría cobrar sus indulgencias y negocios. Los cátaros no exhibían el sufrimiento, lo evitaban. Por eso la religión cátara es la única religión que ha habido de grandes alcances territoriales y poblacionales que ha prohibido el consumo de carne. El budismo más avanzado sugiere el respeto a la vida y la preferencia por los alimentos vegetales, lo cual de ningún modo constituye una prohibición. El mismo Dalai Lamma ha dicho que el come carne porque esta se requiere a las alturas sobre el nivel del mar en que vive. Si bien este líder tiene intereses más bien estratégicos y un tanto mercadológicos para ganar fuerza en su difícil batalla contra el imperialismo Chino, comer carne que no lo hace ni bueno ni malo, si lo hace menos budista.

La iglesia quizá sea víctima del último prejuicio aceptable, como suelen quejarse donde no dominan, pero hoy no es posible ocultar las cosas. La iglesia siempre ha pensado que a quienes puede controlar le pertenecen. Ofende a las mujeres en cuanto las considerapropiedad de  la institución. Ofender a los niños cuando con su pederastía protagónica, deportiva, adictiva y crónica los hace propiedad sexual de los curas. Ofendió y ofende a los animales cuando exterminó al único pueblo en la historia que los ha protegido y que los ha hecho parte del mismo pueblo. 

La historia lo ha dicho, y antes del internet, como la babilónica ella dueña o influyente de los medios de comunicación, logró tapar miles de cosas. Hoy no. La historia esta escrita, en papel o en bits.

Con el poder que aún detenta y como multiplica su ideología consumista y ramplona, parece dificil que algún día florezcan de nuevo las ideas cátaras. Pero ahí están latentes para un día en que no haya iglesia católica, en la historia, en el tiempo, como esencia de lo mejor que tiene el ser humano: ser parte de la naturaleza y no dueño.

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