jueves, 21 de mayo de 2015

Asesinato y robo, escalones diferentes en la cuestión ética

El asunto es así, casi invariable: llegas a la comida que te invitaron, es hora de servirse y tus compañeros comensales comienzan a ver que solo te sirves vegetales.
- ¿Por que no te sirves carne?
- Soy vegetariano
- ¿Eres vegetariano? -esta confirmación por algún motivo es ineludible como todo aquello que requiere de reacciones fatales- ¿por qué? ¿estás a dieta?
- No... me gusta
- ¡Pero por qué? ¿Por que no te sirves algo de carne?
- ¿Y tu porque no te sirves algo de verdura?

Ni modo. Tiene que empezar una discusión que de ningún modo te gusta y a la que siempre te llevan. Pero es como un trámite cuando acabas de conocer a alguien. Y entre masticada y masticada, con la voz más baja que puedas lo dices. Dijimos que ni modo.
- Porque comer carne implica un asesinato
- ¿Qué? ¿Ah, entonces todos nosotros somos asesinos?
- ¿Han matado? -les preguntas
- No, pero tu dices
- ¿Trabajan en un rastro?
- No, pero tu dices
- ¿Te comerías a tu madre?

Entonces saca alguien su vocabulario de funcionario público de teléfono intervenido.
- No mames güey...
- Si consideras que los animales son tus hermanos, no te los puedes comer
- Pero no mames, no son mis hermanos
- Por eso tu si te los puedes comer, yo dije si los consideras no si no los consideras

Y todo va bien hasta aquí. El meollo del problema es cuando un carnívoro piensa que debe justificar su medio alimentario.
- ¿Ah entonces por qué comes lechugas? ¿No son tus hermanas?
- No -lo miras de reojo
- Pero sufren
- No
- Sí si sufren. Leí un articulo donde demuestran que las lechugas sienten
- No tienen sistema nervioso central por lo que están impedidas, de sufrir
- Si les ponen música con detectores de ondas saben que su reacción es diferente
- Ah, entonces tu casa también siente, porque si le chocas ondas también su reacción será diferente que cuando no le chocas ondas
- No mames, eso es otra cosa
- También las lechugas

Y luego viene la segunda parte cuando te sirves un poco de queso
- Ah, ah, ah, ahí está... estás comiendo queso, es animal
- Sí
- Y por que lo comes, ¿no hacen sufrir a los animales?
- Sí -  la auditoría alimentaria continua
- Entonces, a ver, a ver
- Tu fuiste hoy a trabajar
- Sí
- Decías que te peleaste con tu jefe
- Así es
- Que te sentías como esclavo
- Sí
- Pues es que somos esclavos, igual que los animales, pero en el trabajo no te han asesinado, quizá porque necesitan su esclavo. Pero no atentarían contra tu vida, solo contra tu salud, sobre todo mental. Si no hemos podido acabar con el esclavismo humano, menos lo haremos aun con el esclavismo animal. Eso es trágico, pero representa el máximo nivel ético al que hemos llegado. Tu sabes que yo no culpo mucho a quien roba. Incluso si me roban a mi. Pero creo que matar es diferente. Aun no entendemos por toda la injusticia que hay, la dimensión del robo, pero ya todos entendemos la dimensión del asesinato. Y matar es asesinar. Lo más simple de aceptar es que dos cosas son sinónimo, y porque nadie acepta esto obvio. Nos cansamos de ver como muere la gente, pero no nos importa como mueren los animales, además...
- No no no no bueno ya ya, cada quien ¿no? cada quien come lo que quiere, tu comes vegetales y nosotros carme, para que vamos a discutir, eso, ¿no crees?
- sí

Toma un pedazo de lechuga y comienza a hablar de otra cosa.